Tacones, formas y pieles de los zapatos Del Carlo
Todos los zapatos Del Carlo disponibles en esta página llevan la misma composición declarada: piel al cien por cien. Es el material que explica que un zapato de tacón pueda seguir siendo cómodo, porque la piel cede donde el pie presiona y mantiene la forma en el resto, cosa que un revestimiento sintético no hace. Con el tiempo el corte se amolda al antepié en vez de marcarlo, y es justo en un tacón medio o alto donde esa diferencia se nota.
La altura del tacón va aquí de 5 a 9 centímetros, y el salto entre ambos extremos no es gradual. Hasta 5 o 6 centímetros el peso sigue repartido entre talón y antepié y la marcha es la natural; por encima de 8 la carga se desplaza casi por completo al antepié y el zapato se convierte en una opción para una noche sentada más que para cruzar la ciudad a pie. Saber en cuál de las dos franjas está un modelo es la forma más rápida de calcular cuántas horas se podrá llevar.
Las formas de esta página sirven a ocasiones distintas. La sandalia con tira deja el pie al descubierto y sujeta el tobillo; el salón cerrado de punta afilada alarga la pierna y es la forma más formal; la bota campera con cremallera es la forma cerrada hasta el tobillo, la que lleva el tacón cuando la temporada se cierra. Quien busque otros zapatos de tacón encontrará el surtido completo en la categoría de salones de mujer.
La plantilla cambia cómo se comporta un zapato de tacón en las horas largas. En esta página hay plantillas de cuero, que toman la huella del pie y la conservan, y plantillas de piel acolchada, que ofrecen desde el primer día un cojín bajo el antepié: la primera mejora con el uso, la segunda es más cómoda al estreno. En un tacón alto lo decisivo es el acolchado bajo el antepié, porque ahí se concentra la carga.