Qué zapatos de hombre elegir para el otoño invierno 2026
Un zapato de hombre de otoño invierno se distingue por su construcción más que por su color: corte cerrado, forro entero, suela más gruesa y pieles de más cuerpo. Son los zapatos de hombre de la temporada fría, y la diferencia con el verano no es el peso en sí sino el aislamiento: entre el pie y el asfalto mojado tiene que haber una suela de goma y una plantilla que no se aplasten al cabo de un mes.
La zapatilla estructurada es el zapato más llevado de la temporada. Frente a un modelo de verano en lona tiene corte de ante o nobuk, suela más alta y a menudo un dibujo tallado, así que aguanta la lluvia ligera y los trayectos largos sin cambiar de registro. El ante oscuro ensucia menos que el claro y se recupera con el cepillo de goma; las suelas gruesas de goma expandida aíslan del frío mejor que el cuero. La gama completa, de las siluetas bajas a las más voluminosas, está en la página de las zapatillas de hombre.
El botín cubre todo lo que la zapatilla no aguanta. El chelsea es el botín sin cordones, con dos elásticos laterales y una tira trasera para calzarlo: entra de un gesto y queda limpio bajo el pantalón. El botín de cordones, con cinco o seis pares de ojales, sujeta el tobillo y es el que se lleva cuando de verdad se camina; la versión de suela dentada gana agarre y pierde formalidad. La elección entre los dos depende de la ocasión más que del gusto: botines de hombre.
El calzado bajo cerrado sigue siendo el fondo de armario también en invierno. El mocasín admite un calcetín grueso y pide medio número de margen respecto al verano, porque no tiene cordones que ajustar; el derby, con los cuartos abiertos cosidos sobre la pala, deja más sitio al empeine que el Oxford, que los tiene cerrados y es el más formal de los tres; el zapato de doble hebilla se queda en medio y no obliga a atar nada. Son modelos que no salen de temporada, y por eso justifican el gasto más alto.
Cómo está montado un zapato cuenta tanto como la piel. La construcción con vira cose corte, plantilla y suela sobre una tira de cuero perimetral: más pesada y más rígida al principio, permite el cambio de suela y aguanta temporadas. La construcción pegada es más ligera y más barata, y en general se sustituye en vez de repararse. En cuanto a las pieles, las engrasadas y las grabadas soportan el agua y los arañazos mejor que la piel lisa lustrada, el ante se trata con espray impermeabilizante antes del primer uso, y en cualquier caso un zapato mojado se seca lejos del radiador, con una horma de madera o papel dentro.
La horma se prueba como se va a usar. Con un calcetín de lana el volumen interior cambia de forma sensible, así que conviene probar al final del día y con el calcetín que se llevará de verdad; en un botín de cordones el atado recupera el espacio sobrante, en un mocasín no. Alternar dos pares en lugar de llevar uno solo todos los días es lo que más alarga la vida de ambos: el forro necesita veinticuatro horas para soltar la humedad del pie.