Cómo se elige un botín de borreguillo
El borreguillo es la piel de oveja curtida con el vellón todavía adherido: un solo material hace de corte y de forro, sin necesidad de añadir un revestimiento interior. Por eso un botín de borreguillo abriga sin engordar la horma, y por eso puede llevarse con el pie descalzo: el vellón absorbe la humedad y la libera, en lugar de retenerla contra la piel como haría un tejido sintético.
Nacido como zapato para calzarse después de la playa o después de un día al aire libre, este tipo de botín tiene una estructura deliberadamente blanda. No lleva contrafuerte rígido ni plantilla moldeada: la suela es plana y ligera, la caña se sostiene sola pero cede enseguida en el tobillo. Conviene elegir la talla habitual y no una mayor, porque el vellón se comprime con el uso y la horma se ensancha ligeramente durante las primeras semanas.
El mantenimiento es el de las pieles de flor invertida, no el de la piel lisa: nada de cremas, nada de lavadora, nada de calor directo. Se cepilla en seco cuando está seco, se deja airear lejos de los radiadores y se trata con un spray impermeabilizante para ante y borreguillo antes del primer uso. Alternar dos pares, en vez de llevar siempre el mismo, es la forma más sencilla de que el vellón dure.