El strass aplicado, la firma de Alma en Pena
En estos zapatos el cristal no es un detalle añadido al final: es la manera en que se construye el corte. Las tiras estrechas que cruzan el empeine van cubiertas de strass colocados uno junto a otro, las bandas más anchas de los modelos planos los llevan fijados borde con borde, y en los modelos de noche toda la superficie se vuelve reflectante. La consecuencia práctica es una sola: estos zapatos no se lavan. Se pasa un cepillo suave y seco entre un cristal y otro, y se mantienen lejos de cremas y disolventes, que disuelven la fijación.
Bajo la decoración hay tres materiales y se comportan de manera distinta. La piel lisa y la metalizada se limpian con un paño apenas húmedo y vuelven a estar como antes; el ante, que las etiquetas italianas llaman camoscio, se cepilla en seco y se protege con un espray hidrófugo antes del primer uso; la piel sintética no absorbe nada y por eso aguanta bien la arena y la sal, pero no se ensancha con el uso y se elige en la talla exacta.
Las formas de la página son pocas y se distinguen bien. La sandalia plana, con tiras que dejan el empeine al descubierto, es la de día y la que soporta la arena. El salón destalonado es cerrado en la puntera y abierto en el talón, sujeto por una tira detrás: cubre los dedos y deja respirar el resto, y es la forma que pasa de la oficina a la noche sin cambiar de registro. La bota con flecos pertenece a la parte otoñal del surtido y monta una caña blanda que se apoya en la pantorrilla en vez de apretarla.
La altura del tacón cubre toda la escala, del modelo plano de un centímetro a la cuña de cuerda de diez, pasando por el tacón medio de cinco del salón destalonado. La plantilla es casi siempre acolchada y forrada en piel, y eso es lo que hace llevable un modelo alto durante toda una velada: el acolchado bajo el antepié amortigua el empuje que el tacón manda hacia delante. Para comparar la selección completa de la temporada está la página de sandalias de mujer.