El botín de Isabelle Paris: tacón alto, punta redonda, plantilla de piel
El botín es el calzado cerrado que termina en el tobillo o poco por encima, sin subir por la pantorrilla: es la forma que permite llevar un tacón alto también en invierno, porque la caña sujeta el pie e impide el deslizamiento hacia delante que se nota en un zapato abierto por el empeine. Todos los modelos disponibles en esta página pertenecen a esta categoría y tienen el corte enteramente de piel.
El tacón mide 10 centímetros en ambos. Es una altura que conviene declarar y no suavizar: cambia la postura, desplaza el peso al antepié y exige un paso más corto. La punta redonda, que aquí es común a toda la selección, devuelve al antepié parte del espacio que la altura le quita, y hace estos modelos más llevaderos que un botín de punta afilada con el mismo tacón. Quien no esté acostumbrada a esta altura hará bien en probarlos al final del día, cuando el pie alcanza su máximo volumen, y en caminar unos minutos sobre un suelo liso antes de decidir la talla.
Los dos cierres presentes cambian la horma más de lo que parece. El modelo sin cordones se calza sin aberturas y cuenta con la elasticidad de los laterales para pasar el empeine: ajusta ceñido y no tiene puntos rígidos, pero conviene probarlo con el calcetín que se piensa usar. La versión con cremallera lateral se abre a lo largo de toda la caña y admite también una pantorrilla o un empeine más marcados, porque el ajuste no depende de la abertura sino de hasta dónde se cierra la cremallera.
La plantilla es de piel en todos los modelos. La piel absorbe la humedad durante el día y la devuelve cuando el zapato descansa, así que conviene alternar los pares en lugar de llevar siempre el mismo; en las primeras semanas toma la forma del arco plantar y el ajuste se asienta. El ante se cepilla en seco, siempre en el mismo sentido, y nunca debe secarse cerca de una fuente de calor. El resto de la categoría está reunido en los botines de mujer.