Cómo elegir una bailarina: forma de la punta, tacón y horma
La bailarina es el zapato plano y cerrado que se sujeta al pie sin ningún cierre, sostenido solo por la forma del corte y de su borde: ni cordones, ni tiras, ni cremalleras, y por eso el ajuste depende casi por completo de la horma sobre la que está construida. Todos los modelos disponibles en esta página tienen el corte enteramente de piel y se calzan sin aberturas.
El tacón mide 1 centímetro en ambas propuestas. Un centímetro no es un tacón en el sentido habitual: es el grosor del piso bajo el talón, y significa que el pie apoya prácticamente plano. Caminar sin desnivel entre talón y antepié reparte el peso por toda la planta en lugar de concentrarlo delante, y ésa es la razón por la que una bailarina se lleva muchas horas seguidas; a cambio, la suela fina transmite al pie más que un piso grueso, y sobre pavimento duro se nota al final del día. Es el compromiso que define la categoría: amplia superficie de apoyo, protección reducida.
La forma de la punta es la variable que cambia la talla. La punta redonda sigue el perfil natural de los dedos y calza a la medida; la punta afilada cierra el espacio delantero y prolonga el zapato más allá del pie, de modo que la misma numeración resulta más estrecha. En los modelos de punta de esta selección la indicación de horma de la tienda es explícita: quien compra esta forma por primera vez debe elegir una talla más. Vale la pena seguirla, porque en un zapato sin cierre no hay manera de recuperar media talla.
La plantilla es de piel en todos los modelos disponibles. La piel absorbe la humedad durante el día y la devuelve cuando el zapato descansa, por eso alternar dos pares alarga la vida de ambos; en las primeras semanas toma la forma del arco plantar y el ajuste se asienta. Donde el corte es de ante el mantenimiento se hace en seco, con un cepillo de cerdas duras pasado siempre en el mismo sentido. Las demás propuestas de la categoría están reunidas en las bailarinas de mujer.