Cómo se elige una zapatilla de ante o de lona
El ante es piel trabajada por el lado carne, con una superficie de pelo corto y sin película protectora; la lona es un tejido de algodón. Los zapatos Woz? de hombre son zapatillas bajas y ligeras construidas con uno o con la otra, y la diferencia entre los dos materiales no es estética: cambia la forma en que el calzado reacciona al agua, a la suciedad y al tiempo.
El ante no tiene la película que protege una piel lisa, así que el agua entra entre las fibras y, al secarse, deja un cerco a lo largo del borde de la zona mojada. Un producto hidrófugo aplicado antes del primer uso y repetido cada pocas semanas reduce el problema sin eliminarlo: sigue siendo un material para días secos.
La lona absorbe el agua y la devuelve, y se puede lavar. El ante no: se limpia en seco con una goma de limpieza, que levanta la mancha por abrasión, y después con un cepillo de crepé que vuelve a levantar el pelo. Sobre el ante nunca se usa crema para piel lisa, porque aplasta el pelo y lo abrillanta de forma irreversible.
Un zapato ligero pesa menos porque tiene menos capas: forro fino o inexistente, plantilla perfilada en lugar de acolchada, suela baja. La ventaja se nota en un recorrido largo; el reverso es que un corte blando adopta enseguida la forma del pie y no corrige una talla equivocada. Por la misma razón conviene atar hasta el último ojal: en una construcción poco estructurada es el cordón el que sujeta el pie hacia atrás, no el contrafuerte.
Los dos materiales cubren momentos distintos del año. La lona deja pasar el aire y vuelve a quedar limpia cuando se ensucia; el ante aísla mejor en entretiempo y aguanta la noche, pero se marca y no perdona la lluvia. En tonos claros los dos cortes muestran antes la suciedad, y es mejor intervenir a menudo y en superficie que de tarde en tarde y a fondo.
Quien busque una suela más alta o una construcción más estructurada la encontrará en el resto de las zapatillas de hombre, donde los mismos cortes vuelven sobre pisos de distinto grosor.