Los zapatos Cristin: la tira, el tacón bajo y el strass
La Mary Jane es el zapato cerrado con una tira sobre el empeine, y es la forma sobre la que Cristin construye buena parte de la colección: bailarinas de punta, modelos de punta cuadrada, salones de tacón bajo. La tira no es un detalle decorativo. Es lo que mantiene el zapato en el pie cuando el corte es escotado, y por eso un modelo plano con tira se queda firme donde una bailarina clásica tiende a escaparse por el talón. Quien tiene el empeine alto es quien más lo agradece, porque la hebilla permite regular una anchura que un corte cerrado no concede.
Los materiales se reparten en tres familias, y se comportan de forma distinta. El terciopelo es mate y absorbe la luz: rebaja el volumen y es la opción más discreta para un zapato de noche. La piel brillante hace lo contrario, refleja y alarga visualmente la punta. El potro, es decir la piel con el pelo corto dejado en superficie, es el que lleva los estampados animal, y se cepilla en el sentido del pelo y nunca a contrapelo. En la mayoría de los modelos la plantilla es de piel: absorbe la humedad del pie y va tomando la forma de quien lo calza, de modo que la horma resulta más precisa después de las primeras semanas.
En los tacones la colección se mantiene en gran parte por debajo de los seis centímetros, y cuando sube lo hace con un tacón de carrete: ancho en la base, estrecho en el centro, ancho otra vez bajo el talón. A igualdad de altura es una solución más estable que un tacón de aguja, porque la superficie que toca el suelo es mayor y el peso no se concentra en un solo punto. Por eso un botín sobre tacón de carrete de cinco centímetros y medio se lleva una jornada entera, mientras que uno de aguja de la misma altura se reserva a unas pocas horas.
El strass recorre toda la página, pero no siempre del mismo modo: a veces concentrado en una hebilla o en una flor, a veces cubriendo tiras enteras o el corte completo. Es un criterio de elección más útil que el color, porque decide cuánto se nota el zapato: un detalle contenido convive con un conjunto ya cargado, una superficie enteramente cubierta pide a su alrededor tonos lisos. Para ver cómo encaja esta propuesta en el resto del surtido, el punto de partida son los zapatos de mujer.