Qué se encuentra en los zapatos Massimo Santini
El strass aplicado recorre toda la página: microcristales fijados sobre el corte, que lo cubren por entero o dibujan una tira sobre el empeine. Aparece en los mocasines de puntera redonda, en las bailarinas y en el salón destalonado de tacón medio, siempre sobre un fondo de piel o de tejido técnico. Esta decoración pide una sola precaución: se le quita el polvo con un cepillo suave y seco y no se lava nunca, porque el agua disuelve el adhesivo que sujeta los cristales.
La segunda familia de la página es la de las sandalias de piel trenzada, donde las tiras se trabajan a trenza en vez de cortarse enteras. El trenzado cede un poco al volumen del pie y por eso perdona los días de calor mejor que una tira rígida. La cuña llega a seis centímetros y medio y reparte el peso por toda la planta, mientras que el modelo plano destalonado y la sandalia plana se quedan en torno al centímetro y medio. La plantilla, en ambos casos, es de piel acolchada.
La bailarina es el zapato plano y escotado que deja el empeine al descubierto; en la versión mary jane añade una tira que pasa por encima del pie y se abrocha de lado. Esa tira no es un detalle decorativo: es lo que impide que el zapato se salga del talón a cada paso, y es la razón por la que una mary jane aguanta un día de pie mejor que una bailarina clásica. Aquí la plantilla es de espuma con memoria de forma, que se comprime bajo el peso y vuelve a su sitio en cuanto el zapato se quita.
Entre las formas cerradas, el mocasín con plantilla de piel y el de espuma con memoria se comportan de manera distinta: la piel absorbe la humedad y conviene dejarla descansar un día de cada dos, la espuma devuelve apoyo inmediato pero no transpira igual. Una nota sobre la talla: uno de los mocasines con microstrass calza holgado y conviene elegirlo media talla menos. Para comparar otras formas planas de mujer está la página de bailarinas de mujer.